Hoy paso la noche frente a tu puerto, al que tantas veces visite bajé velas y anclas para mantenerme en la quietud del mar, Hoy no llegaré a ti, tampoco tu a mí, solamente los recuerdos.
Puedo ver cercana tu playa de blanca arena, donde sentada esperabas, La fresca brisa marina me acompaña esta cálida noche con ella brindo tomando el vino que tantas veces nos embriago.
Llegan momentos en que no se puede más, ya no es posible tanta soledad al borde de una locura, necesito alguien ahora, qué más da si es con la primera en pasar y sea buena, o la mala que en la esquina está.